sábado, 29 de octubre de 2011

Calendario judío. Las fiestas

EL CALENDARIO JUDÍO
El calendario judío es luni-solar; los meses empiezan con la luna nueva y duran veintinueve o treinta días, mientras que el calendario solar tiene doce meses. El desfase entre el año solar y el lunar se corrige añadiendo un mes a determinados años. Este ajuste permite que las fiestas se celebren en la estación correspondiente.

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Un conjunto de siete días forma una semana que acaba en el sábado, shabat. El resto de los días no tiene nombre propio, llamándolos por su ordinal: día primero (domingo), día segundo (lunes), día tercero. En cuanto al cómputo de los años, el judaísmo toma como punto de partida el de la creación del mundo, que según la tradición rabínica tuvo lugar en el 3760 a .C. (así el año 2002 d.C. corresponde al 5762 de la creación).
El año comienza en el mes de Tisrí que se corresponde, según el tipo de año, con los meses de septiembre o de octubre y termina en el mes de Elul, julio/agosto. La enumeración de los meses, siguiendo el calendario babilónico, comienza en primavera. Los meses del año son: Nisán, marzo/abril; Iyar, abril/mayo; Siván, mayo/junio; Tamuz, junio/julio; Ab, julio/agosto; Elul, agosto/septiembre; Tishri, septiembre/octubre; Marjesván, octubre/noviembre; Kislev, noviembre/diciembre; Tébet, diciembre/enero; Sébet, enero/febrero; Adar, febrero/marzo.

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EL SHABAT (el día sagrado del descanso)
 "Los hijos de Israel guardarán el Shabat, para hacer del Shabat por todas sus generaciones un pacto eterno. Es un signo entre Yo y los hijos de Israel de que en seis días el Eterno hizo los cielos y la tierra, y en el séptimo día descansó e hizo un respiro" (Éxodo 31:16-17).
 Se trata del día sagrado de los judíos y recuerda el día en que Dios, tras completar la creación, descansó. El sábado es pues un día de celebración en el que está prohibido realizar cualquier trabajo que implique transformación (elaborar cosas) y encender la luz.

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La celebración se inicia el viernes por la noche con la cena del shabat en la cual se deben seguir una serie de pasos que están establecidos en la Torá y en el Talmud:
  • El encendido de las velas (dos), que debe ser realizado por la mujer/esposa/madre, quien debe seguir un ritual que consiste en pasar las dos manos por delante de las velas, después se tapa los ojos y dice una oración:
“Bendito eres Tú, Señor Dios nuestro, Rey del Universo, Quien nos santificó con Sus preceptos y nos ordenó encender las velas del sagrado Shabat.”

“La Guemará, en el tratado de Shabat, nos dice que el viernes a la noche, al regresar de la sinagoga al hogar, nos acompañan dos ángeles; uno bueno y uno malo. Si al llegar se encuentran las velas encendidas, la mesa servida, y todo preparado para celebrar el Shabat, el ángel bueno exclama "Que el Shabat próximo sea igual", a lo que el ángel del mal responde, contra su voluntad, "Amén". Si, por el contrario, hay discusiones, desorden, y falta de preparación, es el ángel del mal quien dice "Que el Shabat próximo sea igual", y el ángel del bien, sin opción, contesta "Amén". 

Por esto es costumbre recibir a estos ángeles, entonando una canción en la mesa antes de recitar el Kidush. La canción se inicia con la expresión Shalom Alejem = la paz sea contigo.
  • Después el hombre/esposo/padre recita el Kidush mientras bebe de una copa de vino, “que alegra el corazón del hombre”. 
  • Luego del Kidush, los padres colocan sus manos sobre la cabeza de sus hijos, y los bendicen de la siguiente manera:
Para hombres: “Quiera Dios bendecirte como a Efraím y a Menashé”. Para Mujeres: “Quiera Dios bendecirte como a Sara, Raquel y Lea.”
  • El lavado de manos: Antes de comer pan, se procede al lavado de manos. No sólo es una medida higiénica, sino también una purificación espiritual para comer, y un acto que representa la espera de la reconstrucción del Templo de Jerusalén. Se toma un recipiente con agua y se vierte tres veces en la mano derecha, y tres veces en la izquierda, se levantan ambas manos y se dice la siguiente bendición:
“Bendito eres Tú, Dios nuestro, Rey del Universo, que nos has santificado con tus preceptos y nos has ordenado el lavado de manos.”
  • Bendición del pan: No se debe hablar desde el lavado de manos hasta que se come el pan. Se toman dos panes y se recita la siguiente bendición:
“Bendito eres Tú, Dios nuestro, Rey del Universo, Quien extrae el pan de la tierra.”
Se da comienzo a la comida, se canta y, al final, se dan las gracias por la comida que contenía pan.

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EL CICLO FESTIVO JUDÍO
Dentro del ciclo festivo anual puede distinguirse entre:
1. Las fiestas solemnes en los llamados «días temerosos», que comprenden desde año nuevo (Ros hashaná) al día de la Expiación (Yom Kipur) o del Gran Perdón.
2. Las fiestas mayores o «días buenos», que son aquellas que en tiempos del Templo había obligación de peregrinar a Jerusalén son: la Pascua (Pésaj), las Semanas (Sabuot) o Pentecostés y las Cabañas (Sukot).
3. Fiestas menores que recuerdan algún hecho histórico del pueblo judío: la Consagración (Hanuká), las Suertes (Purim) y el 15 de sabat (Tu-bisbat).
4. Se conmemoran aquellas fiestas en las que hay obligación de ayunar: el 9 de Ab (Tisa be-ab), día de la Destrucción del Templo.

Fiesta de Ros Hashaná (año nuevo)
Rosh Hashaná es el año nuevo judío, en este día se predestinan todos los hechos que ocurrirán durante el año. Por eso se conoce a Rosh Hashaná como El día del Juicio, y los judíos rezan y piden por un año bueno y feliz. En este día, según la tradición, fue creado el primer hombre: Adán. 
Rosh Hashaná abre el período de los diez días de juicio hasta Yom Kipur. Entre Rosh Hashaná y Yom Kipur, el Juez Supremo decide el destino de cada ser humano. Son días de arrepentimiento e introspección, de balance de los actos y acciones realizadas, de plegaria y especial sensibilidad.
El símbolo central de esta festividad es el Shofar (cuerno de carnero), que se toca en los servicios religiosos en la sinagoga, con toda la congregación de pie. Hay varios motivos por los cuales se toca el Shofar:
  • Uno es recordar al sacrificio de Abraham, cuando Dios le habló y le dijo que no sacrificara a su hijo Isaac "... entonces alzó Abraham los ojos y vio un carnero, que fue sacrificado" (Génesis XXII). 
  • Además, el tañido del Shofar tiene la misión de despertar al hombre para que reflexione sobre sus actos, pida perdón y mejore sus acciones. 
  • El sonido del Shofar simboliza para el judío la aceptación de Dios como rey y creador, al recordar, justamente, la creación del mundo y del hombre y la soberanía de Dios.
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Rosh Hashaná, como toda fiesta judía, comienza en la víspera con el encendido de las velas, que consagran la fiesta. Tiene una duración de dos días, tanto en Israel como en la diáspora y se leen pasajes bíblicos especiales como el nacimiento de los patriarcas. 

Las comidas especiales son los dulces, como manzana y miel, para que el año que comienza sea dulce. Se come pescado, para que el pueblo se multiplique como los peces y especialmente una cabeza de pescado, para que el judío esté en la vanguardia de los hechos positivos. Se envían salutaciones especialmente preparadas a los amigos y familiares, deseando un año feliz.
Es costumbre estrenar y preparar ropas nuevas. Muchos se acercan a algún río o fuente de agua, se vacían los bolsillos de migas y se pide ingresar al nuevo año libre de pecados y transgresiones. También es costumbre reconciliarse con las personas con las cuales se había reñido y pedir perdón.

En el siguiente vídeo lo cuentan muy bien...¡en inglés!




Fiesta de la Expiación (Yom Kipur) o del Gran Perdón
Es la festividad más solemne del calendario judío, al final de los diez días Austeros o Temibles. Se celebra entre Septiembre y Octubre.
Entre Año Nuevo (Ros-hashaná) y Yom Kipur pasan diez días de arrepentimiento y penitencia en los que era costumbre visitar las tumbas de los antepasados. El Yom Kipur comienza la víspera por la tarde, en la que hay obligación de reconciliarse y solicitar el perdón de aquellos a los que se haya ofendido.

Es un día de riguroso ayuno en el que no está permitido comer, beber, bañarse, perfumarse, llevar calzado de cuero, tener relaciones sexuales, ni por supuesto hacer ninguno de los trabajos prohibidos en sábado. A los niños se les va acostumbrando poco a poco al ayuno, hasta que a la edad de trece años deben seguirlo como sus padres. 

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Es una fecha solemne pero no triste y toda la liturgia está orientada a lograr el perdón de los pecados cometidos durante el año. Hay curiosas costumbres anejas a esta fiesta, como es la de Expiación (kapará), consistente en sacrificar en las vísperas un gallo por cada varón y una gallina por cada hembra como rescate simbólico de los pecados; antes de degollar el ave, el sacrificador (sojet) la sostiene describiendo un círculo sobre la cabeza de la persona de cuyos pecados se hace el rescate.

La celebración se inicia en la sinagoga con la plegaria «Todos los votos» cuya composición se atribuye a los judíos españoles de tiempos del rey visigodo Recaredo. Por esta plegaria se anulan todos los votos. En otra de ellas se describe un tribunal divino en el que se sopesan las acciones de cada persona. Los varones deben vestir de blanco, también son blancos los adornos textiles de la sinagoga en la que se encienden todas las luces. Los judíos, incluso los no ortodoxos, pasan el día entero o su mayor parte en la sinagoga y no calzan zapatos de cuero sino otro calzado penitencial.

En Jerusalén muchos judíos acuden a orar al muro de las lamentaciones

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Antes de acabar el servicio, se hace sonar el sofar para anunciar el final del ayuno e indicar que Dios ha escuchado las oraciones y ha concedido el perdón de los pecados.

La alegría del perdón estalla en las calles

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Fiesta de las Cabañas o de Sukot
La fiesta de las Cabañas (Sukot) se celebra durante ocho días, del 15 al 22 de Tisrí (entre Septiembre y Octubre). En ella se conmemora el tiempo en que el pueblo de Israel, tras su salida de Egipto, anduvo errante por el desierto habitando en sencillas tiendas; esta celebración se fundió con otra de carácter agrícola, la fiesta de la vendimia y de la cosecha. En recuerdo de ambos hechos, cada familia debe construir una cabaña (suká) en un lugar a cielo abierto, en la que es costumbre que se hagan las comidas durante la fiesta en especial la cena de la primera noche.



La suká debe ser una pequeña construcción temporal que tenga al menos tres paredes y cuyo techo debe estar cubierto con ramas y hojas que protejan de la luz del sol pero que permitan ver las estrellas, para recordar al hombre su confianza en el Señor del que viene toda ayuda. Hay que amueblarla como la propia casa y adornarla con productos relacionados con el campo: flores, frutos (uvas, granadas, higos…), guirnaldas, etc. Además de tapices, cuadros, cadenetas, farolillos y cuantos elementos que se consideren necesarios.



En la sinagoga se utilizan una serie de productos agrícolas de carácter simbólico. En la mano izquierda se coge un cítrico y en la derecha un ramo formado por una rama de palmera o palma, tres ramitas de mirto y dos ramas de sauce. El ramo se agita tres veces en dirección a oriente, sur, occidente y norte y luego hacia arriba y hacia abajo. Los cítricos se conservan en artísticos estuches de plata u otro material noble muy ornamentados.
Según la tradición siete huéspedes notables (uspizim) visitan la suká durante la fiesta: Abraham, Isaac, Jacob, José, Moisés, Aarón y David, cuyos nombres se recogen en un grabado o placa que adorna las paredes de la suká; el huésped de cada día es invitado en una oración antes de la comida.
Una ceremonia importante de esta fiesta es la de la petición de las lluvias para el invierno que entra. Al final de Sukot se celebra la fiesta de la «Alegría de la Ley» (Simjat Torá) en la que se exalta la ley revelada por Dios a su pueblo. Se celebra con grandes manifestaciones de alegría paseando en procesión siete veces los rollos de la Ley en torno al estrado de lectura (tebá), cantando y bailando.

Fiesta de las luces o Hanuká
Esta fiesta tiene lugar a finales del mes de Kislev (Diciembre) y dura ocho días. Se conmemora la purificación del Templo de Jerusalén en el año 165 a .C., después de la derrota, por los hermanos Macabeos, del griego Antíoco Epifanes, quien había prohibido el culto a Dios en el Templo, implantando en él el culto a Zeus, e intentando que los judíos asimilasen las costumbres y la cultura helenísticas.
El uso de la luz en esta fiesta es en recuerdo de una leyenda recogida en las tradiciones judías, que tuvo lugar cuando al proceder a la purificación del Templo, al volver a encender la lámpara del Sancta Sanctorum, se advirtió que no quedaba aceite consagrado más que para un día y a pesar de ello la luz permaneció encendida durante ocho días hasta que la rebelión triunfó. En conmemoración del suceso, la fiesta dura ocho días, encendiéndose cada noche una luz adicional en una lámpara (hanukiyá) que contiene ocho receptáculos para mecha y aceite más uno auxiliar, hasta que en la octava noche aparecen todas iluminadas. La lámpara ha de colocarse en un lugar visible, cerca de una ventana si se vive en un piso o en la puerta de entrada, para indicar con su luz a los viandantes que se encuentran ante un hogar judío.

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Los niños son protagonistas principales: se les obsequia con monedas u otros regalos. Es una fiesta alegre en la que se acostumbra a hacer visitas y a intercambiar regalos, especialmente dulces, los llamados buñuelos de Hanuká, y otros pasteles de queso en recuerdo de Judit, cuya historia se cuenta a los niños. También en esta fiesta se ayuda a los más necesitados de la comunidad.

Fiesta de las Suertes o Purim
La fiesta de las Suertes (Purim) se celebra el 14 de Adar (Febrero-Marzo) y se conmemora la salvación milagrosa de los judíos de Persia gracias a la intercesión de la reina Ester y de su tío Mardoqueo. El cortesano Hamán, que contaba con el favor del rey persa (Jerjes o Artajerjes), acusa a los judíos de no cumplir las leyes del reino porque sus leyes son diferentes a las de los demás pueblos, y echa a suertes el día en el que habían de perecer.
Enterado Mardoqueo, avisa a la reina, quien se presenta ante el rey y consigue la salvación de su pueblo, siendo ahorcados Hamán y sus diez hijos. La historia la cuenta con detalle el rollo bíblico (meguilá), que se lee en hebreo en la sinagoga en los servicios matutino y vespertino, mientras los asistentes siguen la lectura en pequeños rollos de su propiedad y la chiquillería alborota con silbidos y sonidos de carracas cada vez que se lee el nombre del malvado Hamán.
En esta fiesta está permitido beber hasta llegar a confundir los nombres de Mardoqueo y de Hamán y se comen dulces y golosinas; se dan limosnas a los pobres y aguinaldos en metálico, platos dulces y regalos de ropa y joyas a parientes y amigos, en especial a los niños. Son corrientes las representaciones teatrales, los juegos de azar y los disfraces durante los cuales se elige a la joven más bella como "reina Ester", en los que está el origen del teatro moderno. Es en definitiva el "carnaval" judío: los niños se disfrazan y también los mayores, y la fiesta se celebra con todo jolgorio, en el que participan los rabinos y estudiantes de academias rabínicas.


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En la alegre cena de Purim existe un postre que son unos pasteles llamados "la orejas de Hamán", especie de empanadas rellenas de miel de forma triangular. "Estos días de Purim no caerán en desuso entre los judíos, ni la memoria de ellos acabará entre su descendencia" (Ester 9, 29).

Fiesta de Pascua o Pésaj
La fiesta de Pascua (una de las tres de peregrinación al templo de Jerusalén en tiempos bíblicos), se celebra durante ocho días del 15 al 23 de nisán, en el mes de Abril. Su origen se pierde en el tiempo, ya que era una fiesta de pastores a la que se unió otra de carácter agrícola, la de los ácimos, en la que está prohibido el consumo y posesión de pan y de cualquier producto con levadura. Luego pasó a ser la fiesta de la libertad, en conmemoración de la liberación de los judíos de la esclavitud egipcia, según se narra en el libro bíblico del Éxodo.


En las fechas previas a la Pascua, hay que hacer en las casas y propiedades judías una meticulosa limpieza para eliminar de utensilios y vestidos cualquier resto de alimento que contenga levadura, ya que según cuenta la Biblia los judíos salieron de Egipto tan deprisa que no hubo tiempo para que la masa levantara. Un preciso ritual indica la manera de proceder con esos alimentos y con los recipientes que los han contenido, siendo costumbre tener una vajilla especial para usarla sólo en Pascua.




El séder tiene como objeto primordial revivir y hacer comprender a los niños el hecho milagroso de que fueron protagonistas los antepasados judíos. Por eso el momento culminante es cuando casi al comienzo de la Agadá el más pequeño de la casa (o en su defecto la mujer) hace la pregunta: "¿Por qué esta noche es diferente de todas las otras noches?".
Para la cena se prepara un plato en el que se ponen varios alimentos que deben consumirse en el séder y que simbolizan las penalidades y sufrimientos de los judíos en Egipto así como la intervención milagrosa de Dios a favor de su pueblo; a saber:
- Tres panes ácimos, puestos uno encima del otro, que son el símbolo de los tres sectores del pueblo judío: sacerdotes, levitas y el resto del pueblo.
- Verduras amargas, como lechuga, endivia, rábanos picantes, berros, etc., que son el símbolo de la amargura de la esclavitud.
- Una pasta hecha con frutos secos, canela, miel, manzana y vino: recuerda el mortero con que se hicieron las construcciones para el faraón de Egipto.
- Un trozo de brazo de cordero, que representa el brazo tendido de Dios que liberó a los hijos de Israel de la esclavitud.
- Apio, la primera hierba amarga, que se moja en un recipiente con vinagre o agua salada.
- Un huevo cocido, comida propia de luto, que simboliza la fugacidad de lo terreno y alude al dolor por la destrucción del templo de Jerusalén.
- Un recipiente con agua salada o vinagre para mojar el apio, que recuerda las aguas del mar Rojo que hubieron de atravesar los israelitas en su huida.
Durante la celebración cada uno de los comensales debe tener un Agadá, libro que contiene la Agadá o relato del éxodo que contiene elementos narrativos y folclóricos, y se lee durante la cena. Durante la cena se bendicen y se consumen cuatro copas de vino, cuyo significado explican la Biblia y el Talmud. Una de ellas se refiere a la promesa de redención divina a Israel expresada en cuatro verbos en primera persona (Ex 6, 6-7)"Os sacaré. Os libraré. Os redimiré. Os tomaré". En la Torá se prevé una quinta copa para el profeta Elías, presente en todas las celebraciones judías, y que se consumirá si alguien ajeno a la familia, se uniese a la celebración, símbolo de la hospitalidad que debe reinar en todo hogar judío, en especial en esta celebración.

http://www.rtve.es/alacarta/videos/telediario/judios-celebran-pascua-pesaj-para-conmemorar-escape-del-cautiverio-egipcio/1080587/




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